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miércoles, 30 de octubre de 2019

Dios está conmigo y contigo SIEMPRE

Me he visto la película Comer, Rezar, Amar cientos de veces, creo que perdí la cuenta... Cada vez que la veo aprendo y medito algo nuevo. Como hago con cada libro, con cada artículo, con cada recuerdo., con cada experiencia... aprovecho todo lo que me rodea y lo que pase.

Hoy pensé... sé que asusta mucho perderse en alguien o algo más, llámese novio, esposo, hijos, padres, empleo, o lo que sea. Sin embargo, creo que el hecho de relacionarse con cualquiera de esas cosas o personas no significa que vayamos a olvidarnos o que no podamos encontrarnos (en el caso que no haya ocurrido aún).

Cada etapa de la vida es una etapa de creación y reinvención si es necesario. Todo es posible. En cada momento podemos alternar cualquiera de esas relaciones con Dios y con nosotras mismas, con algún gusto particular, con alguna comida que disfrutes, con un libro que te haga soñar, una película que valga la pena y así. No tiene que ser algo grande, tus expectativas pueden ser simplemente darte un tiempo a solas con Dios y un pequeño gusto. Eso te ayudará a conservar tu esencia cada día.

Importa poco si estás sola, si eres madre, si estás empleada o no, si estás casada o cualquiera que sea la situación en la que te encuentres, puedes rescatar un momento perfecto para ti en cada paso, porque Dios está contigo SIEMPRE, si lo recuerdas y cultivas esa relación primaria, seguir disfrutando del camino cuando alguna de esas cosas cambie será posible, porque no necesitas de ninguna de ellas para estar bien contigo, solo lo necesitas a Él 😊

lunes, 7 de octubre de 2019

Etapa de descubrimiento

Esta etapa puedes vivirla en cualquier momento de tu vida, lo importante es que lo hagas a consciencia. Es un momento de volver a lo esencial, de reforma, de cambios por dentro y por fuera, pensando en ti.

Recuerda el corte de cabello que siempre has querido tener, si es necesario baja la foto para llevarla donde el peluquero, puede que incluso debas atreverte a cambiar de sitio. Busca otro salón de belleza y has algo que nunca has hecho.

Haz cambios en tu rutina, empieza por cosas sencillas que puedas ir logrando poco a poco para sentirte motivado.

Compra un cuaderno, libreta, diario, agenda, ¡lo que quieras y más te guste! Allí comienza a escribir pensamientos, lo que ves en ti, tus hobbies, recopila frases que te inspiren y motiven, agrégale un pedazo de ti a cada paso.

Busca tus espacios a solas, revive lo que te más te apasiona hacer, recuérdalo, imagínalo y siéntelo como si lo estuvieras haciendo y haz lo necesario para que vuelva a suceder, ¿clases de baile? ¿viajes? ¿cantar? ¿enseñar? ¿diseñar? ¿leer?

Trázate los objetivos que quieres conseguir, hazlos medibles, divídelos a corto, mediano y largo plazo y empieza a desarrollar un plan de acción para ir cumpliéndolos uno a uno.

Recuerda que tu tiempo contigo es muy valioso y es el insumo más importante para descrubrirte y transformarte en lo que quieres ser.

En mi caso, me gusta hablar con Dios, así en lo que va pasando Él va dando respuestas a mis preguntas ¿Qué te funciona a ti?

Mientras descubres lo que te falta, disfruta de lo quien eres :D

lunes, 23 de septiembre de 2019

¿Eres quien quieres ser?

¿Ya decidiste quién eres? Una pregunta que alguna vez me hice de manera personal, pues en algún momento de mi vida fui del tipo que vivía mi vida a través de otros, esperaba que hicieran planes para invitarme y si nadie lo hacía, porque naturalmente tenían vida propia, simplemente me quedaba encerrada. Los planes que tenía, siempre los había pensado alguien más que me incluía, debo decir que muy pocas veces tuve la iniciativa de proponer algo y convidar a alguien más. Además lo que hacía normalmente era un poco monótono, rara vez hacía algo diferente.

Muchas veces permití que otras personas tomaran decisiones por mí o esperaba su aprobación para tener una definitiva. Busqué muchas veces, por no decir que todas, complacer a otros, no pensaba en mí, sacrificaba mi esencia, lo que quería y me gustaba por estar ahí para alguien más, hasta que por todas esas cosas me perdí.

Ya no era capaz de disfrutar mi tiempo a solas, de mis cosas, me sentía triste y agobiada, como con necesidad de estar siempre acompañada y de hacer algo, pues ya había olvidado hasta mis propios gustos. Ya no me sentía satisfecha, ni segura, ni capaz, estaba perdida, no sabía quién era.

Esa nunca ha sido una pregunta fácil de responder, incluso hablé con profesionales sobre el tema, leí mucho y empecé a indagar. Una de tantas ocasiones alguien me dijo, “Isa lo que tienes es falta de identidad, dependes emocionalmente de otras personas y de lo que te suceda para estar bien”. Esa afirmación fue la que me permitió reconocer y aceptar el estado en el que me encontraba, además de recordar que no era tan malo como parecía, solo que debía trabajar más en mí.

Fue en ese momento en el que decidí cambiarlo todo, así tuviera que volver a empezar, sabía que no sería fácil, así que debía tomar acción, era el único camino para conseguir algo distinto de lo que ya tenía. Recordé que mi papá muchas veces decía "en la medida en la que yo esté bien, ustedes están bien"; creo que nunca había comprendido esa frase hasta ese instante, entendí que me había olvidado y descuidado de mi compañía más importante en cada etapa del camino, Dios y yo. Empecé por acercarme a Él y a través de Él volver a mí.

Solo después de conocerme mejor y tener una buena relación con el Señor y conmigo, podría hacerlo con alguien más. Ese fue el comienzo de todo. Gracias por seguir leyendo, pero para no hacer este texto más extenso, en los próximos artículos te contaré qué he hecho para que tomes lo que consideres que te será de ayuda. Por ahora te dejo una pregunta, ¿eres quien que quieres ser?

martes, 24 de enero de 2017

Mi cita conmigo

Para este año ya realicé mi lista de propósitos, entre ellos lo que quiero conseguir tanto a nivel personal, como a nivel profesional. De todo eso escogí una actividad que quiero realizar para mi satisfacción personal al menos una vez a la semana. Esa es una cita inamovible conmigo, con mis pasiones, con mi sueños y metas.

Me encanta aprender, conocer, leer, bailar, escribir e interpretar la música, así que una de estas actividades cada semana hará que se fortalezca mi relación con la persona que mejor debo relacionarme para estar bien con los demás, es decir, conmigo.

¿Ya pensaste en esas actividades?, escríbelas y no las pierdas de vista, trata de no tener excusas a la hora de cumplirlas, verás todo el beneficio que te trae en tu vida diaria.

¡Felicidad, abundancia y prosperidad para este 2017!

Los dejo con una foto de un lugar que me transmitió paz y al que me encantaría volver...


lunes, 24 de agosto de 2015

"Las ruinas son el camino a la transformación"

Empezando con ese título, una frase que nunca se me olvidará, tomada de la película Comer, Rezar, Amar, protagonizada por Julia Roberts, quiero contarles mi experiencia relacionada con esas palabras.

En tiempos de "crisis" la creatividad es muy importante, pues las mal llamadas "crisis" (en mi concepto) son más bien oportunidades. Al principio me costó un poco asimilar esto, pero se reforzó en un momento de reales inconvenientes en mi vida hace dos años, una época en la creí tener todo lo que quería, pero todo se vino abajo.

En ese momento vivía independiente, mi apartamento estaba amoblado completamente, trabajaba ejerciendo mi profesión y con niños (¡que me encantan!), tenía novio y ya teníamos planes más comprometedores (o al menos eso era lo que yo pensaba).

De esas cosas que uno no siempre comprende, descubrí que mi pareja tenía otros intereses, se empezaba a relajar con nuestra relación, se dedicaba por completo a sus amigos, había renunciado al trabajo y era yo quien le ayudaba a pagar las cuentas.

En el trabajo no estaban teniendo muy en cuenta mis opiniones, lo cual me frustraba un poco y realmente ya no me estaban pagando lo suficiente. Las cosas se complicaron un poco y tomé la decisión de renunciar. 

Todo lo anterior, naturalmente desencadenó el colapso de mis tarjetas, porque se recortaron todos mis ingresos y tenía cuentas por pagar, así que sobre giré mis tarjetas y destapaba un hueco para tapar otro. Mi ánimo y mi motivación iban en decadencia.

No tuve más remedio que regresar donde mis papás, porque no tenía con qué pagar ninguna cuenta y aunque me entusiasmaba la idea idea de arrancar algo por mi cuenta, no tenía capital y me sentía sola y sin ganas. Y como las relación con mi novio no mejoró decidí cortar.

Fue entonces cuando en el intento de recuperar mi identidad y las ganas de continuar busqué inspirarme, volví a ver esa película Comer, Rezar, Amar y recordé la frase "las ruinas son el camino a la transformación". 

Pensé que todo se había ido por una razón y para enseñarme algo, le puse la mejor cara al asunto, seguí buscando empleo y me apalanqué con mi papá para sobrevivir. No fue simple, pero al cabo de tres meses llegó un nuevo empleo por tres semanas, lo tomé, me esforcé y enfoqué y eso me llevó a otro que duró un año, de apoco las cosas fueron mejorando, salí del reporte bancario, empecé a diversificar mis ingresos y una cosa fue llevando a la otra, hasta que cubrí todos mis compromisos en uno solo.

Ahora puedo decir que aprendí muchísimo y que ese fue el principal insumo para quien soy ahora y hacer lo que hago. De manera que no te rindas, muchos hemos podido avanzar y tu también. Sólo no pierdas de vista el objetivo a pesar de las adversidades.


martes, 24 de abril de 2012

¿Para qué lo haces?


Alejarme de la realidad… eso es escribir en este blog, porque siempre me sumerjo en lo que quiero y hasta hablo con gente que no conozco, o ni siquiera me leen, la verdad no lo sé, aunque si me gustaría, pero ¿qué más da? Escribo solo por el placer de hacerlo, aunque sí quiero que les guste. Así como hago con mi novela, así mismo como canto, como bailo… lo hago porque me gusta y por simple hecho de que puedo expresarme sin pedir permiso.

Esta ha sido una semana de maravilla, una semana en la que me he dedicado a pensar en mí y a darle prioridad a lo que para mí es importante, sobre todo porque descubrí que siempre he intentado darle gusto a todo el mundo y siempre he pensado qué pasaría con tal o cual persona si yo hago eso o aquello. Todos los días con un miedo pendejo a equivocarme, a decepcionar a los que quiero.

No quiero que todo gire alrededor mío, pero sí sé que debo pensar más en mí para ser feliz y que la gente no depende de mí así yo sea importante para ellos, porque, al fin y al cabo, nadie debe necesitar de nadie para vivir…

¿Qué es lo quiero? Disfrutar, ser yo, pensar en mí y divertirme con eso.

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